Un estudio realizado por la Defensoría del Pueblo reveló que el 65% de la población ya no cuenta con ingresos suficientes para cubrir el costo de la canasta familiar, evidenciando el deterioro del poder adquisitivo de los hogares bolivianos.
El informe señala que, ante el incremento sostenido de los precios de los alimentos y productos básicos, numerosas familias se vieron obligadas a reducir la cantidad de comidas diarias, llegando incluso a eliminar la cena para poder equilibrar sus gastos mensuales.
Asimismo, el estudio advierte que muchos hogares reemplazaron alimentos de mayor valor nutricional, como la carne, por productos más económicos como arroz y fideo, una situación que refleja el impacto de la crisis económica y la pérdida de capacidad de compra de la población.
